En el artículo del mes pasado hablaba de un paradigma que sustenta una relación comercial de confianza y recurría a algunos conceptos de ciencia para explicar las relaciones neuroquímicas que se generan a partir del vínculo entre vendedor y el cliente. En este nuevo artículo entramos en el detalle de la primera de las leyes de las oportunidades: “Las Oportunidades siempre están ahí”.

He recibido, en muchas ocasiones, miradas reticentes cuando en mis conferencias me atrevo a hacer un planteamiento tan contundente. Y reconozco que es difícil convencer a alguien que está atravesando una mala racha comercial de que este razonamiento es sólido. Pero en el caso contrario, alguien que, si está en racha, compartirá plenamente que pese a la dificultad intrínseca del acto de vender, las oportunidades se van haciendo evidentes delante de nuestros ojos.

¿Cuál es el punto de partida? En primer lugar, entender que es una oportunidad. El concepto como tal es difícil de explicar. Una oportunidad es un estado mental, una interpretación de la realidad. Una decisión oportuna y valiente de que quieres que sea para ti aquello que se te ha puesto delante. ¿por qué una misma situación, para alguien es una oportunidad y para otra persona no? ¿Qué es para un fabricante de zapatos un mercado donde la gente no suele utilizar calzado? Al final, todo acaba siendo lo que uno quiere que sea. La interpretación es libre. Si decides que es una amenaza, porque la gente no utiliza lo que vendes, tendrás razón. Si en cambio, decides que es una oportunidad tremenda para crear una necesidad y empezar a vender, también tendrás razón.

Tendemos a buscar las oportunidades fuera, cuando las oportunidades están dentro. Si juegas a tenis, tu rival no está al otro lado de la red. Está más cerca de lo que te imaginas. Es tu capacidad de leer mentalmente a tu contrincante, cada jugada, cada punto y cada error. Un deportista de élite no controla el partido si no controla su mente. Un vendedor excelente entrena todos los días en cómo hacer que sus emociones y sus pensamientos no le jueguen una mala pasada y ponerlos a su favor. Entender que las oportunidades siempre están ahí es entrenar como generar emociones positivas. Es reconocer que el negativismo no vende.

Si vas cabizbajo por la vida, porque te has quedado sin trabajo, nunca verás un cartel en la puerta de un bar donde dice “se necesita camarero”. El primer paso para que las oportunidades se manifiesten es levantar la cabeza y en consecuencia el ánimo.

¿Te apetece un ejercicio práctico? Durante una semana, cada vez que te levantes para ir a trabajar, escribe en un papel los pensamientos que te invaden. Analiza si son positivos o negativos y cuantifica cuales ganan. Te garantizo que cuando seas capaz de conseguir que tus pensamientos positivos ganen por goleada a los negativos las oportunidades van a aparecer ante ti.


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Artículo escrito por:
Manel Reyes
Socio-director en MRC International Training
m.reyes@mrctraining.com
www.mrctraining.com