Dakar 2018 #504

Miércoles 3 de enero

Tras un largo e inacabable viaje, ya estamos en Lima.

Ayer, puntuales, retiramos los vehículos del puerto de Callao y seguidamente nos dirigimos, por la ruta panamericana hacia el sur de la capital, paralelo a la costa del océano, a unos 50 km, para probar el camión y acabar de ajustar las últimas modificaciones.

Lima es una ciudad curiosa. Llena de peruanos y peruanas bajitos y panzudos, con infinidad de puestos ambulantes de comida, donde venden unos sandwiches raros, con muy mala pinta, envueltos en bolsas de plástico pero que la población local devora con ansiedad acompañados de una bebida morada que parece ser zumo de chicha.

Creo que la chicha morada es una variedad de maíz.

La ciudad y sus suburbios se ven, a zonas sucios, desordenados, sin grandes edificios y con muchas casas con alambradas electrificadas, lo que dice mucho del nivel de seguridad de esta urbe en la que viven más de 10 millones de personas de los 37 con que cuenta el país andino.

El parque móvil también es curioso, pues conviven coches del 2018 con antiguallas de los años 70, triciclos, motocarros, pequeñas furgonetas que hacen las veces de autobús, autobuses, taxis, mototaxis, ciclomotores y motocicletas, todo ello en un completo caos que los peruanos saben gestionar al son del claxon.

Teníamos previsto realizar las pruebas en una zona de dunas cercana a la costa, pero al llegar vimos que ya estaba ocupada por el equipo de Toyota Over Drive con lo que nos desplazamos a una zona militar próxima donde nos indicaron que habían dunas y nos dejaban circular.

A todo esto, antes de llegar a nuestra ubicación final el 6×6 con el remolque y el Queen69 se empanzó en la arena y tuvimos que descargar ya el tatra para luego, con el otro camión de asistencia, el camper, estirar del remolque para liberar el camión de la trampa de arena.

Pasamos la tarde jugando en la arena, probando el motor y enseñando a Lucas, nuestro sufrido mecánico, a gestionar el inflado y desinflado y que se acostumbre a la violencia del camión.

Oscurece en las dunas y montamos el campamento para pasar nuestra segunda noche en el Perú.

Al poco rato aparecen 2 militares para preguntar cuantos somos y tenernos controlados

Tras dos botellas de Malbec tinto y una frugal cena, quedamos en levantarnos a la salida del sol para entrenar una rato más antes de que nos echen porque al parecer el equipo Mini ha alquilado la zona

Antes de las 6 de la mañana arranca el tatra, mono, casco y todo el equipo para probar el amortiguador de la dirección y acabar de ajustar los últimos flecos.

Lamentablemente ha amanecido con niebla en las dunas fruto de la brisa oceánica y nos hemos quedado en el valle probando velocidad y amortiguadores.

A mediodía hemos llegado al parque de asistencia, en la base militar de las Palmas donde he podido recuperar mi equipaje y reencontrarme con los dakarianos habituales, Agustí, Juvanteny y Criado, Ginesta, Tornabell, Jatón… y otros cuantos que sería muy largo de escribir.

Verificaremos el 5 a mediodía, con lo que hasta entonces poco más y nada interesante que explicar

Gas i xampany!!!

@ferran.marco

#dakar2018